El pasado 3 de Octubre se presentó en el Teatro Real el
grupo Francés L' Eolienne con una propuesta que mezcla la
pintura, el circo, la danza y el teatro: Marie Louise. la obra Marie Louise.
El título de la obra se basa en la expresión
francesa que se refiere, en una pintura, al espacio entre el marco y la imagen.
Al entrar a la sala, los espectadores podían observar al escenario cubierto de
un manto blanco, lo cual le daba amplitud al espacio. Se sentía como si los
actores nos invitaran a vaciar nuestras mentes afuera de la sala, para luego,
llenarlas de todo lo que sucedería en ese sugestivo espacio. Una vez adentrados
en la sala, se podía encontrar un cuerpo envuelto en una sábana blanca, como
alguien que recién llega al mundo.
Cada unos cinco minutos el cuerpo cambiaba. Todos los de la obra pasaron desfilaron por el blanco espacio, dejando al público un ciclo de poses y cuerpos.
Mientras eso sucedía, alrededor, las personas se alborotaban. Se escuchaban comentarios del tipo: “Esto tiene pinta de que empieza la obra, se sacan las sábanas y les vemos todo”
Efectivamente fue así. Al comenzar la función un manto de silencio invadió cada
rincón del Teatro Real. Las personas observaban con cautela, existía mucha
expectativa en el ambiente. Los actores, uno a uno, fueron ingresando a las
tablas. A medida que lo hacían se despojaban de sus sábanas.
En el silencio se percibía mucha seriedad, pero también se respiraba el aire de
algunos pudorosos.
Luego de que toda la compañía desfilara, el telón blanco se levantó
lentamente. A la par la música empezó a rodear el lugar. Todo invitaba a
compenetrarse en lo que iba a suceder.
Una vez retirado el telón, un gran cuadro apareció de fondo. Los actores
ingresaron y comenzaron a colmar el espacio con acrobacias y danza.
La gente se miraba exorbitante, los actores
emitían sonidos raros, gritos, estaban animalizados. Algunos reían. Otros
intentaban comprender lo que se proponía.
Con música instrumental que erizaba los sentidos, los cuadros fueron cambiando.
Cada pintura que se proyectaba, iba acompañada de una performance que se amoldaba a él. Los cuerpos de los actores se mezclaban con la pintura hasta confundirse en ella, eso era lo que producía la magia.
En el ambiente podían percibirse los pensamientos volando. Cada cuerpo se impregnaba de interpretaciones ajenas y propias. Las luces, tenues, relajaban. Y, lo más místico de todo fue que pese a las diferencias de idiomas, las expresiones que encarnaban los interpretantes permitían que todos pudieran sentir como ellos. Todo estaba dispuesto para abstraerse de la realidad.

En cada escena se podía observar un trabajo excepcional con el cuerpo, lo que
daba la pauta de que se estaba trabajando con una mirada sobre los diferentes
modos del cuerpo humano y su comportamiento en distintos espacios sociales.
Los mayores aplausos, se los llevó la escena en que uno de los actores franceses
dijo: “Hey vos chica, comete este bombón”. Las risas hicieron eco y los
aplausos ensordecieron a más de uno.
Al finalizar la función, el publicó excitado se puso de pie y aplaudió sin interrupciones por varios largos minutos. Todos estaban exaltados por lo que acaban de presenciar. Una propuesta única y original que permite abstraerse y reflexionar sobre el comportamiento del ser humano, el arte y la soledad. Marie Louise te lleva a un viaje de sensaciones que muestra, al mismo tiempo, la historia de la pintura.
Al finalizar la función, el publicó excitado se puso de pie y aplaudió sin interrupciones por varios largos minutos. Todos estaban exaltados por lo que acaban de presenciar. Una propuesta única y original que permite abstraerse y reflexionar sobre el comportamiento del ser humano, el arte y la soledad. Marie Louise te lleva a un viaje de sensaciones que muestra, al mismo tiempo, la historia de la pintura.
Paloma Díaz Amengual.
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