jueves, 5 de noviembre de 2015

Noche de Fantasmas y Operas



Una cena a oscuras, tres acompañantes de leyenda y la seguridad de haber entrado a un mundo diferente. Goulu y CoCo se lucen al preparar una velada inolvidable, llena de buena comida, de agradable compañía y de voces que traspasan libros y salas teatrales.

La noche comenzó como cualquier otra de la semana, el aire frío y la amenaza de lluvia obligan a un piloto o paraguas. Pasando las puertas de Goulu el ambiente cambia, no sólo se deja el frío atrás, también la monotonía. El restaurante está casi vacío y, sin embargo, la excitación puede palparse. Todos nos preparamos para una noche especial que, a minutos de comenzar, se siente aún  lejos.

Los clientes, entre los que me cuento, llegamos como gotas y somos conducidos a la antesala, es el preámbulo de algo más. Copitas de anís se ofrecen gentilmente y entre tantas parejas destacamos los solitarios. Un joven bien vestido sale del lugar prohibido aún, no parece haber visto nada del espectáculo que todos esperan. Toma asiento en uno de los sillones y espera, al igual que todos, el inicio. Más personas llegan y pronto la lista de invitados está completa, veinte o diecinueve tal vez, somos conducidas a una mesa rectangular. El mantel, las luces, las servilletas y el servicio mismo, todo hace pensar en el protagonista de la noche. Hemos entrado al reino del Fantasma de la Opera.

El anfitrión, Gabriel Reusa, pide nuestra atención y después de pedirnos apagar los celulares hace la introducción. Nos habla un poco del menú, de lo que probaremos y decido tratar de probar todo. Cuando finaliza, las entradas de la cena llegan, las luces se apagan y, no bromeaban cuando dijeron cena a oscuras. Necesito mi celular.

Un reflector ilumina el frente de la mesa y allí está Christine Daaé. La mujer tiene una voz preciosa y captura la atención de todos. Su canción termina y ¿Quién se levanta a cantar si no el joven solitario y bien vestido? Es Raoul, sabía que había algo raro en él. Los reflectores cambian de posición y siento, más que veo, como camina alrededor de la mesa. Se abre paso hacia Christine. Todos estamos sorprendidos, no estamos viendo un show, somos parte de él.

La comida sigue llegando y hace su aparición aquél por quien estuvimos esperando: Erik, el Fantasma de la Opera. Si Christine capturó la atención de todos el Fantastma la exige, y es imposible no obedecerle. La señorita Daeé lo sabe, es ella quien cae primero. En el siguiente acto, con las máscaras del Carnaval Erik decide hacer de su aparición algo memorable: Surge a nuestras espaldas y mientras se mueve entre nosotros increpándonos, no me atrevo a mirarlo.

Con cada acto un nuevo plato se presenta, y los sabores no hacen más que adentrarme en la atmósfera. El pato, las salsas, incluso la entrada de huevo contribuyen a que uno se sienta en la Opera Garnier. Finalmente el nudo llega, y tan rápido como llega se va. Entre una y otra canción Christine adquiere valor y, sorprendentemente, el Fantasma descubre la compasión. Mientras los enamorados se marchan y sus voces se escuchan a lo lejos, nos quedamos junto a un solitario hombre y su cajita de música. Erik nos canta, por última vez, y es el coro de Carnaval. Tal vez no es sorprendente la compasión que demostró. El fantasma es un hombre después de todo, o tal vez la sombra de uno que no puede hacer más que desvanecerse ahora.

Con el show musical terminado, y más aplausos, los platos siguen llegando, sólo quedan dos más. Las luces se encienden pero son tenues, brindando más tranquilidad que otra cosa. La charla fluye, esta vez más libre, como si los secretos se hubieran ido con el Fantasma. Nuestro anfitrión vuelve a aparecer, y nos incita a charlar, a disfrutar de una cena en compañía de otras personas. Estoy nerviosa, nunca se me dio muy bien la charla espontánea.

A pesar de todo tengo suerte. Una mujer me mira y decide preguntarme sobre mis estudios, es un tema seguro así que no me preocupo. Inmediatamente la pareja sentada a mi lado también me habla. Gracias a ellos, Nicolás y Luciana, tuve una cena más agradable, y fotos preciosas. Hablamos un poco más hasta que llega el postre: Torta Opera, Melocotón Melba y Crepes Suzzete. Dos delicias inventadas por el chef de la Belle Epoqué, August Escoffier. No hay mejor manera de terminar esta velada, excepto por un pocillo de café, pero no creo poder comer o tomar nada más.

Una vez terminados los postres, me despido, es hora de volver a casa y ya tengo al menos a una amiga ansiosa preguntando cuando vuelvo. No puedo culparla, la última vez que hice esto termine pérdida por las calles del Cerro las Rosas. La gente que nos atiende se muestra muy amable y me llaman un taxi, pero al no llegar uno de ellos me acompañan a tomar uno. Debo verme muy nerviosa, y no es para menos, ya dije que me perdí antes. Antes de que el auto arranque vuelvo a concentrarme en Goulu, el lugar parece mágico aún desde afuera o tal vez es sólo la noche que viví. La lluvia comienza a caer y decido que es el broche que faltaba para cerrar la velada.



Tardes parisinas



La Semana Francesa se celebró en el Derby Bar del Hotel Windsor.  Desde el 4 al 10 de octubre el Hotel sumó su restaurante, el Sibaris, y su Derby Bar a la propuesta gastronómica francesa.


El Derby Patissiere del Hotel se sumó a la Ruta Gourmet del Viví Francia este año con una selección de pastelería para la merienda. Convido a sus clientes con recetas francesas dulces y celebró, a su manera, la semana.

Cony Guala, la chef pastelera del lugar, tiño la merienda de un toque decididamente francés. Las propuestas del Derby Patissiere derrocharon cultura francesa. La propuesta fue variada durante toda la semana, y se pudo disfrutar de clásicos de la pastelería francesa: Torta Opera, Saint Honore, Condorde, Claoufutis, Savarín y Eclairs.

El Hotel, junto con su Bar y Restaurante, dieron por terminada la Semana Francesa. Pero  siguen ofreciendo nuevas sorpresas gastronómicas para los comensales. Se ubican sobre la calle Buenos Aires, número 214, a una cuadra de la plaza San Martín y frente a la iglesia San Francisco.


TEATRO


Arthur Nauzyciel  y  el regreso de la Generación beat.

De la mano del director francés llega a escena una obra clave del grupo literario que sacudió Estados Unidos en la década del cincuenta.

  En el marco de la semana Viví Francia se presenta el sábado tres de octubre, a las 19:00 hs. en el auditorio de Ciudad de las artes la obra Kaddish.
  Dirigida por Arthur Nauzyciel la obra nos introduce al mundo del poeta Allen Guinzberg, uno de los fundadores de la llamada Generación beat, grupo que renovó la literatura estadounidense y dio origen al movimiento de la contracultura intelectual.
  Incorporando los sonidos urbanos como fondo y utilizando fragmentos de otros poemas leídos por Étienne Daho,  Nauzyciel pone en escena la lectura misma de una las obras más íntimas de Guinsberg.
  Escrito luego de la muerte de su madre y bajo el efecto de las drogas, Kaddish narra los últimos años de vida de la madre de Guinsberg, Naomi, víctima de la locura. El poema adopta la forma de los antiguos cantos fúnebres judíos, de donde viene su nombre, y se centra en la tortuosa relación, no exenta de amor, entre el autor y su madre.






Agostina Bravo.

CRÓNICA DE UN ALMUERZO FRANCÉS


   Pensamos en Francia y son varias las imágenes que acuden a nuestra mente. La torre Eiffel, el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos, el río Sena encendido por las luces de la ciudad en las noches, obras literarias y de arte que marcaron al mundo y movimientos políticos que lo cambiaron. La música,  la moda y una historia nutren por igual la cultura de un país tan rico como complejo.
   Este gran abanico de posibilidades no estaría completo sin la gastronomía que también se hace presente en este nuevo ciclo de Viví Francia a través de una variada oferta culinaria.
   Entre los restaurantes que participan se encuentra La Revolución que, de la mano del chef Lucas Galán, nos trae a Córdoba lo mejor de la cocina francesa.
   Ubicado en 27 de abril al 633 el lugar se emplaza en una antigua casona. De dimensiones pequeñas pero acogedoras y con una decoración que conjuga lo antiguo y lo moderno, La Revolución logra sumergirnos en un ambiente cálido y distendido al que se suma el atento servicio.









   El menú para esta semana consiste en una comida de cuatro platos que combina elementos de la gastronomía argentina y francesa.

   Comenzamos con el aperitivo, en francés amuse bouche. Este consiste en pequeñas tostadas especiadas con una crema a base de queso, palta y miel. Las aceitunas cierran el sabor de este plato que conjuga lo salado y lo dulce en una armoniosa sucesión.




Como entrada tenemos Tapenade et legumes. La tapenade es una pasta originaria de la región de Provenza. Si bien es elaborada principalmente con alcaparras, de donde proviene su nombre, también puede prepararse con anchoas, atún, ajo o aceitunas.
El chef ha elegido para acompañar esta especialidad francesa una tortilla de verduras con algunas hojas de lechuga y rúcula.



Siguiendo tenemos el plato principal, Quenelle de Volaille . Originaria de Lyon este antiguo plato fue muy popular en la mesa de los monarcas franceses durante el siglo VII. De forma ovalada y similar a una croqueta consiste en una mezcla de pasta de sémola, trigo o harina, manteca, huevos y leche. En esta ocasión el chef agrega a las quenelles pequeños pedazos de pollo y las sirve en una espesa salsa y acompañadas de un gajo de papa horneada.



Finalmente llegamos al postre, tarte tatin , una variante de la tarta de manzana aunque preparada de forma invertida. Las manzanas, previamente caramelizadas en manteca y azúcar, se colocan en la base y sobre ellas la masa. Una vez cocinada la tarta de voltea. Los orígenes de este curioso postre se remontan a 1889, época en la que se dice fue creado por dos hermanas de apellido Tatin que regenteaban un hotel en Lamotte- Beuvron.



El chef nos presenta este delicioso postre acompañado de una bocha de helado de crema.

Un poco de té, cortesía de la casa, concluye este magnífico almuerzo que ha logrado traer a nosotros un poco de la Ciudad Luz.



Agostina Bravo.

ENTREVISTA.

Denis Borgne es un ciudadano francés que decidió mudarse a Argentina. Fue, y aún es, ingeniero electricista, uno de los pocos en su línea de trabajo que puede decir que saben ordeñar una vaca. Nació en París, Francia en el distrito 16,  el 05/05/41. Actualmente está jubilado y disfruta de cantar en el coro de la Alianza Francesa.

-¿Cómo fue que decidió venir a Argentina?
 
Fue la suma de muchas cositas. Con mi esposa nos casamos en el 64. Trabajamos bastante y no salíamos mucho de vacaciones. Un día encontré en Lourdes, en el peregrinaje a donde había ido a ayudar a los enfermos, a un tipo que había estado en el Chaco y charlamos. Él tenía una novia en Chaco pero su madre, que estaba en Francia, le pidió venir. Él tenía siempre presente su años de juventud allá y tenía ganas de volver, de ver cómo estaba el país. Ya era un hombre grande. Hablamos mucho.

De lado de mi esposa solo eran mi suegra y su hermano. El hermano por falta de trabajo un día decidió  ver si había alguna posibilidad en Argentina, subió al barco y vino acá, buscó trabajo y no volvió nunca a Francia.El viaje en la época, el 29, estaba inalcanzable. Era muy caro o en condiciones inhumanas.En el fondo del barco y con gente vomitando. Después vino la guerra. Como hombre, en caso de guerra, había que volver al país a combatir pero el gobiernos francés reaccionó de otra manera, le dijeron a la gente que vivía lejos que se quedara donde estaba. Hacer que un tipo cruce el Atlántico para que se encuentre nadando al lado de un submarino alemán no valía la pena. 

Los hermanos siguieron en contacto.Una carta, dos cartas por año, años y años. Tenían una buen situación acá ( Argentina) Decían que la vida era barata acá. El dólar estaba regalado. Después de haber hablado con este nombre en Lourdes le dije a mi esposa: "Nosotros nunca vamos de vacaciones ¿Por qué no vamos entonces a visitar a tu tío allá a Argentina?" Dejamos a nuestros dos hijos con mi abuela y vinimos a Buenos Aires. Era el final de la época militar, vinimos en el 81. 
 
-¿Y qué lo motivó a quedarse?

En Francia, en ese momento había un cambio de política, de un gobierno de derecha se pasó a uno de izquierda. Asumió Francois Mitterrand que fue el primer presidente de izquierda. Era un cambio que no me gustaba, la izquierda no me gustó nunca. Soy de derecha pero de forma razonable. 

En mi trabajo yo fui el responsable t de la construcción de un edificio de oficinas en el barrio de La Defensa. 17 pisos y 20.000 metros cuadrados de oficinas. Pero hubo un cambio en la estructura de la sociedad que me mostró que este trabajo aislado e independiente que yo tenía no correspondía a la nueva regla. Al final, volvimos a Francia a finales del año 82. Nos pusimos a charlar con mi esposa y en poco tiempo llegamos a la idea de que nos íbamos a Argentina.

¿Cómo fue esa segunda venida? 

Fue una decisión bastante pesada pero en esa  época el gobierno de Argentina ayudaba a venir gente con dos condiciones, no tener ningún antecedente y hacer alguna actividad que pudiera ayudar al país. Yo creí que siendo un ingeniero electricista que trabajaba en la construcción quizás me decían que no, que tenían dos barcos completos de especialistas en la construcción para exportar. 

¿ Qué decidió hacer entonces?

 Me dije: "Yo conozco el campo". Viví de chico en el campo, dos meses y medio por año durante 10 años. Soy uno de los pocos ingenieros electricistas de París que sabe ordeñar una vaca(Risas).Mi tío me recibía porque no teníamos vivienda en París, hubo una crisis tremenda de la vivienda, no había espacio, durante la época escolar no era problema pero durante las vacaciones sí. Entonces mi tío me recibió. Él  tuvo una gran importancia a nivel educativo para mí. Con él aprendí la vida del campo. Entonces me dije: "Tenemos un poquito de  capital vamos a ir al campo". Mi idea, que venía de la lectura de una revista especializada, estaba en criar animales en el monte. Quería producir terneros. 

Me fui a Santiago del Estero. A un lugar que era un pueblo en esa época pero que ahora es ciudad, se llamaba Bandera.

-¿Cómo fue su vida durante esa época?

Dónde yo estaba no había agua dulce. Eran 1300 hectáreas y no tenía un pozo para tomar agua. Yo vivía únicamente de agua de lluvia…y de vino tinto ( Risas)
Tampoco había luz. Yo utilizaba un aerocargador de batería, un dinamo como el que había en los vehículos de antes. Se armaba sobre un pilar y con una hélice que con el viento se movía y cargaba, día y noche. Y con eso yo tenía la luz. Porque bueno,  en algunas épocas había serpientes y víboras, entonces para levantarse y salir de noche para ir al baño era mejor tener la luz.

Encontré dos peones de la familia de un vecino que fueron muy buenos.Hay que  aprovechar el conocimiento enorme que ellos pueden tener. A la época que yo llegué había 700 cabezas de vacuno y ellos conocían todos los animales solo por la pinta.

-¿Que dificultades de adaptación se le presentaron?

El problema eran las distancias. Para ir a la ciudad desde Bandera había 35 kilómetros y 17 kilómetros eran de tierra. Todo eso complicaba un poco.Viniendo de un país de propiedades chiquitas. No sé si hay en Francia un campo de agricultura que tenga 1300 hectáreas, montes sí. Hay montes grandes que vienen de la época de los reyes.

-¿Y en cuánto a la gente?

De forma general la gente se comportaba bien pero si hay un defecto de la gente es no corregirnos si cometemos errores de idioma.Yo pasé años diciendo "panuelo". Hasta que en una reunión, yo cantaba en el coro profesional de Ciencias económicas entonces, un contador  me dijo:"No,no señor. Usted está equivocado. Es pañuelo".

-¿Cómo llegó a Córdoba?

Yo había comprado en Bandera una casa grande y vieja. Nos instalamos con mi familia. Mi hijo mayor estaba en Estados Unidos de intercambio cultural por un año. El segundo estaba con nosotros.Éramos cuatro junto con mi otra hija. Mi hijo fue al colegio secundario de Bandera. Un día, Vincent volvió diciendo que había un problema. La maestra de matemática tuvo una duda sobre cómo resolver un cálculo y pidió la ayuda de los alumnos. entonces, decidí buscarle otra escuela pero ¿Dónde? Yo no podía abandonar el campo ¿Qué hacer entonces? Ir a la ciudad. Pero ¿Quién nos iba a alquilar viniendo de afuera? Pero intervino la mano de Dios, yo creo en esto. Me hice amigos del principal carnicero de Bandera. El tipo era de origen suizo alemán. Él tenía familiares en Córdoba. Llamo y arreglamos el alquiler de un departamento en Salvador Ruiz, los mono bloques, cerca del carrusel. Un barrio tranquilo. Hablamos con los chicos y les dijimos que tenían que quedarse solos. Mi esposa les dijo que nunca invitaran a nadie al departamento. Yo, por otro lado les dije: " Si la cosa no va es fácil, que vuelva al campo, hacha, al monte y hacer leña".
 Después al terminarse el contrato mi hijo quiso hacer otra cosa. Decidimos mudarnos acá y compramos una casa en Marqués de Sobremonte. Era una casa a terminar, le faltaban cosas. Decidimos arreglarla porque yo conocía bien el tema de las construcciones.


-Si ustedes probablemente saben algo de religión, sabrán la parábola de los talentos. Si tienes un talento, un don, hay que hacerlo fructificar. Lo debes compartir. No hay que guardarlo o apagarlo, al contrario.

Cada uno de nosotros entrega un pequeño talento a los demás. Yo creo que de mí puedo dar hablando y cantando, también. Ahora estamos preparando un pequeño cantito de Navidad que, hasta ahora, no habíamos hecho. Queríamos cantar algo para la fecha y recordé un canto para el Divino Niño que conocía de memoria. El director del coro lo buscó en Internet y eso ensayamos. Lo estamos haciendo a dos voces, porque se alternan y superponen, incluso la letra cambia. Eso lo vuelve interesante. Y yo creo que cada uno de nosotros debe hacer algo así: dar.


AU BORD DU MONDE





Ignoramos lo que vemos pero ¿acaso lo observamos?


Dentro del evento de "Viví Francia" se presentaron varios eventos, entre ellos, la producción de películas de dicho país. ''Au Bord Du Monde'', una de las películas reproducidas, representa más que un simple proyecto cinematográfico. Es un documental de tema ya visto en los noticieros, en las calles y en la realidad misma que ya conocemos pero ignoramos como un hecho tan simple, como caminar por las enormes calles de esta gran cuidad de cemento.
Claus Drexel (director del film) es conocido específicamente como director de fotografía, esto se nota en cada escena. Se lanza por primera vez al camino de los documentales. Previamente ya había recibido una buena bienvenida de la crítica con el largometraje ''Affaire de Famille'', película de humor negro que retrata a una familia totalmente o casi que se ve en problemas cuando encuentran un bolso con dinero, en medio de ese hallazgo ''afortunado'' la simulación se vuelve en plano central. Pero este documental no nos retrata la comedia de una familia en apuros o la codicia que acentúa el humor. Este documental es menos banal que eso, es el retrato que todos ignoramos pero ciegamente vemos.
Claus muestra en particular a Jeni, Wenceclas, Christine, Pascal y a otros habitantes de las calles de la famosa postal de París en donde ellos tanto como yo y nosotros son personas con historias y vivencias pero lamentablemente son víctimas de la pobreza, el abandono y protagonistas de lo que es vivir sin nada en las calles, donde el hogar se vuelve colectivo y transitorio. El autor de este film hace más que mostrarnos la realidad de unas simples personas viviendo en las calles, lejos de ser didáctico y moralista se destaca por ser un bello retrato de la miseria conmovedora que evoca a esa antigua cultura naturalista francesa.
Es sorprendente la continuidad y fluidez con la que avanza cada escena a cada personaje desde la simpatía de Wenceclas que a pesar de su situación le encuentra a todo una sonrisa, a la simpleza de Christine, que asume con confianza el hecho de hablarle a la cámara, a hablarnos. Todas estas escenas se van intercalando con una hermosa fotografía nocturna de la flamante e histórica París. Los lugares que nos parecen tan hermosos como en la torre Eiffel y los puentes que rodean al río Sena son lugares de alojamiento matutino para algunos personajes dándole un toque realista. No quiero decir triste o bastante reprobable porque no es el punto de vista del director, aunque todos en el cine nos sentimos conmovidos, entristecidos por la situación de esta gente. El documental asume esta situación y la convierte en algo hermoso de observar ya sea por la simpatía inmediata que nos generan estos ciudadanos y la cuidad ya no tan importante como escenario.
La verdad si quieren ver un documental totalmente fresco y alejado de lo que nos brinda el modelo cerrado y didáctico a lo ‘’National Geographic’’ este proyecto Francés no los va a defraudar desde la simplicidad de la realidad que vivimos en todo el mundo al esplendido retrato fotográfico de una cuidad en pleno rumbo y acción.


Natalia Romina Medina.

Un viaje a París

Mas sorteos

En el marco del evento se sorteó, al igual que en las anteriores ediciones, un viaje a París para dos personas con todo incluido. Se realizó con el auspicio  de Radio Mitre en el marco de un concurso de preguntas y respuestas sobre Cultura  Francesa.
Despertó gran expectativa dentro de la Comunidad Cordobesa. Fue seguido a diario por los oyentes de Radio Mitre.

Maria Ignacia Angulo.

Renault abrió sus puertas a ansiosos fans.



Renault una de las empresas de autos más prestigiosa del país estuvo sorteando visitas en la fábrica de Santa Isabel (ubicada a 10 Km al sudoeste del centro de la ciudad de Córdoba) por el festejo de los 117 años de la empresa y dentro del marco del evento "viví Francia" que se realizó las primeras semanas de octubre que presenta la Cámara de Comercio e Industria Franco-Argentina (CCIFA) desde el 2013, durante ocho días Francia se hizo  presente en la ciudad de Córdoba. Este concurso que se llevó a cabo los días 6 y 8 de octubre y fue muy excitante para los ganadores la oportunidad de ver la fabricación de los modelos Clio Mio, Fluence y Kangoo. 
Los afortunados ganadores de los dos pases por persona tuvieron que comentar en la página de Facebook el motivo por el cual deberían ser elegidos. También podían participar desde la página web oficial respondiendo la pregunta sobre cuando empezó a funcionar está reconocida marca de autos europea.
Los fans de la marca pudieron disfrutar de un recorrido guiado por toda la fábrica donde pudieron apreciar con detalle el armado de uno de estos esplendidos autos.




Natalia Romina Medina.