jueves, 5 de noviembre de 2015

CRÓNICA DE UN ALMUERZO FRANCÉS


   Pensamos en Francia y son varias las imágenes que acuden a nuestra mente. La torre Eiffel, el Arco del Triunfo y los Campos Elíseos, el río Sena encendido por las luces de la ciudad en las noches, obras literarias y de arte que marcaron al mundo y movimientos políticos que lo cambiaron. La música,  la moda y una historia nutren por igual la cultura de un país tan rico como complejo.
   Este gran abanico de posibilidades no estaría completo sin la gastronomía que también se hace presente en este nuevo ciclo de Viví Francia a través de una variada oferta culinaria.
   Entre los restaurantes que participan se encuentra La Revolución que, de la mano del chef Lucas Galán, nos trae a Córdoba lo mejor de la cocina francesa.
   Ubicado en 27 de abril al 633 el lugar se emplaza en una antigua casona. De dimensiones pequeñas pero acogedoras y con una decoración que conjuga lo antiguo y lo moderno, La Revolución logra sumergirnos en un ambiente cálido y distendido al que se suma el atento servicio.









   El menú para esta semana consiste en una comida de cuatro platos que combina elementos de la gastronomía argentina y francesa.

   Comenzamos con el aperitivo, en francés amuse bouche. Este consiste en pequeñas tostadas especiadas con una crema a base de queso, palta y miel. Las aceitunas cierran el sabor de este plato que conjuga lo salado y lo dulce en una armoniosa sucesión.




Como entrada tenemos Tapenade et legumes. La tapenade es una pasta originaria de la región de Provenza. Si bien es elaborada principalmente con alcaparras, de donde proviene su nombre, también puede prepararse con anchoas, atún, ajo o aceitunas.
El chef ha elegido para acompañar esta especialidad francesa una tortilla de verduras con algunas hojas de lechuga y rúcula.



Siguiendo tenemos el plato principal, Quenelle de Volaille . Originaria de Lyon este antiguo plato fue muy popular en la mesa de los monarcas franceses durante el siglo VII. De forma ovalada y similar a una croqueta consiste en una mezcla de pasta de sémola, trigo o harina, manteca, huevos y leche. En esta ocasión el chef agrega a las quenelles pequeños pedazos de pollo y las sirve en una espesa salsa y acompañadas de un gajo de papa horneada.



Finalmente llegamos al postre, tarte tatin , una variante de la tarta de manzana aunque preparada de forma invertida. Las manzanas, previamente caramelizadas en manteca y azúcar, se colocan en la base y sobre ellas la masa. Una vez cocinada la tarta de voltea. Los orígenes de este curioso postre se remontan a 1889, época en la que se dice fue creado por dos hermanas de apellido Tatin que regenteaban un hotel en Lamotte- Beuvron.



El chef nos presenta este delicioso postre acompañado de una bocha de helado de crema.

Un poco de té, cortesía de la casa, concluye este magnífico almuerzo que ha logrado traer a nosotros un poco de la Ciudad Luz.



Agostina Bravo.

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